Óptica Germán: ¡¡¡Pasen y vean!!!

Nuestro Negocio

 

D. Germán comenzó de aprendiz de relojero en Zamora, en el año 1947 a la edad de 15 años, en la relojería “La Hora Ramos”, propiedad de una tía lejana llamada Doña Jacinta.

Había llegado a la ciudad procedente de su pequeño pueblo de Tierra de Campos en busca de un futuro, que era por demás negro en plena posguerra, y más siendo de origen humilde. Pronto su buena disposición para aprender le convirtió en oficial relojero, y con tan buenas artes que consiguió superar en fama a sus maestros, de tal forma que los clientes preguntaban por él, al igual que antes preguntaban por los dueños.

Pasados unos años, y viendo que como empleado tenía poco futuro, ya que Doña Jacinta iba haciéndose mayor, le comunicó sus intenciones de asegurarse un porvenir, bien llegando a un acuerdo para ser continuador del negocio, bien estableciéndose por su cuenta.

A Doña Jacinta estas proposiciones le parecieron mal y como D. Germán no veía perspectivas de poder llegar a formar parte del negocio, decidió emanciparse y establecerse por su cuenta. Buscó un local adecuado, y por fin el 12 de Octubre de 1959, fue bendecido el establecimiento “Relojería Germán”, en la calle Fabriciano Cid, más conocida antes y ahora por La Costanilla.

La nueva relojería comenzó su andadura con unas existencias de 6 despertadores y 6 correas de cuero para reloj, basando principalmente su fuente de ingresos en la reparación de relojes. Pronto corrió la voz entre la clientela de Doña Jacinta que D. Germán se había instalado en la Costanilla, y cada vez fue teniendo más y más clientes, con la consiguiente prosperidad del negocio. Pronto las existencias fueron creciendo y se amplió la oferta añadiendo una sección de joyería.

No dejó de haber vicisitudes adversas, como un robo que le dejó sin las pocas existencias que por entonces había. Pasados unos años, decidió trasladarse a otro local más céntrico, por lo que en el año 1970 abrió sus puertas la nueva “Relojería Germán” en la actual situación de la calle S. Torcuato.

Este nuevo local, mucho más espacioso y acorde a los nuevos tiempos, junto con la bonanza económica de aquellos años, supuso el espaldarazo definitivo del comercio, pasando a ser un establecimiento de referencia en la ciudad y llegando tener más de 5 empleados simultáneos. Por entonces, su hijo Miguel Ángel, que tenía 12 años, comenzaba a hacer sus primeros experimentos con los relojes, practicando con relojes de desguace, pasando posteriormente a reparar, primero despertadores, luego relojes de pared, posteriormente relojes de bolsillo y finalmente de pulsera, siempre compaginando estas actividades con sus estudios.

Miguel Ángel seguía los pasos de su padre, pero siempre estudiando, siguiendo los consejos que éste le daba, llegando a ser Técnico Especialista en Máquinas Herramientas, Óptico por la Universidad Complutense de Madrid y Óptico-Optometrista por la Universidad de Granada, amén de multitud de cursos de especialización en Gemología, Joyería, Relojería y Óptica.

El 1 de Julio de 1989, Miguel Ángel comenzó otra nueva actividad en el local, añadiendo la sección de óptica al establecimiento, con lo que la primitiva Relojería Germán era ahora “Relojería, Joyería, Óptica y Taller de Reparaciones Germán”.

A partir del año 1997, D. Germán se jubiló, pasando a hacerse cargo de todo el negocio su hijo Miguel Ángel, aunque manteniendo el nombre comercial de Germán.

Y es en 2010, como nuevo hito en la historia de la empresa, que se lanza las tiendas virtuales www.relojeriagerman.com y www.opticagerman.com, con la pretensión de hacer llegar sus conocimientos y buen hacer no solo a los clientes de la ciudad y provincia, sino a toda la península ibérica, y por qué no, a todo el mundo.